Skiredj Library of Tijani Studies
En el nombre de Allah, el Todo-Misericordioso, el Misericordiosísimo.
Que Allah envíe oraciones y paz sobre nuestro señor Sayyidina Muhammad, sobre su familia y sobre sus compañeros.
Un respetado hermano tijaní de Ghana, jurista, sabio, imán y predicador, envió una seria advertencia acerca de un nuevo fenómeno que ha surgido en su país. Según su informe, un grupo ha comenzado a promover lo que llama «Chiti Aye», que significa «chiismo tijaní». Se dice que su número ha crecido de manera significativa, y su mensaje ha empezado a circular entre algunos círculos tijaníes en Ghana.
Este asunto merece una atención cuidadosa. Toca la doctrina, la transmisión, la educación religiosa y la preservación de los fundamentos eruditos suníes del camino tijaní. También plantea una cuestión más amplia: ¿cómo deberían responder las comunidades tijaníes cuando influencias ideológicas externas intentan adherirse a la Tariqa alterando, al mismo tiempo, sus límites doctrinales?
Por qué esta cuestión importa en Ghana
Ghana ocupa un lugar importante en la historia de la Tijaniyya en África Occidental. El camino está profundamente arraigado allí, y una gran parte de la población musulmana está afiliada a él. Algunas estimaciones sitúan el número de tijaníes en Ghana en millones. Por esa razón, cualquier movimiento que busque remodelar o redirigir la identidad tijaní en ese país no es un asunto marginal.
La preocupación expresada por los sabios ghaneses es que algunas personas, especialmente entre los poco instruidos o religiosamente desinformados, han empezado a defender afirmaciones teológicas desconocidas bajo una etiqueta tijaní.Según estos informes, tales argumentos se aprendieron a través de la visita de predicadores y activistas chiíes que los introdujeron mediante redes de enseñanza, persuasión y proselitismo ideológico.
En este contexto, la cuestión no es meramente de etiquetas. Es una cuestión de credo, de autoridad religiosa y de salvaguardar la identidad suní heredada de la vía tijaní.
El contexto religioso más amplio
La preocupación planteada en Ghana se presenta como parte de una tendencia más amplia. La influencia religiosa chií, según estas advertencias, se ha expandido con los años por medio de escuelas, instituciones y esfuerzos misioneros en algunas zonas de África Occidental. Ghana es descrita como uno de los países afectados, pero no el único. Se han planteado inquietudes similares respecto de Nigeria, Guinea, Malí, Côte d’Ivoire, Burkina Faso y otros países donde la Tijaniyya es históricamente fuerte.
Lo que hace especialmente sensible el caso ghanés es que la vía tijaní es una de las corrientes musulmanas más extendidas del país. En consecuencia, se ha convertido en un objetivo natural para cualquiera que busque una amplia influencia religiosa entre la población.
Una cuestión doctrinal clave: ¿puede un tijaní adoptar un credo no suní?
El asunto central es si un discípulo tijaní puede permanecer dentro de la vía mientras adopta un credo fuera del marco doctrinal de Ahl al-Sunna wa al-Jama‘a.
Dentro de la comprensión suní-tijaní tradicional que se refleja en el material que usted aportó, la respuesta es clara. Un discípulo puede seguir una de las escuelas jurídicas suníes reconocidas, como la málikí, la shafi‘í, la hanafí o la hanbalí. Del mismo modo, dentro de la teología suní, los marcos doctrinales reconocidos de las tradiciones ash‘arí y maturidí se encuentran dentro de la ortodoxia aceptada.
Pero más allá de esos marcos suníes reconocidos, el texto plantea líneas rojas claras. En esta comprensión, la vía tijaní no está abierta a la adopción de doctrinas consideradas fuera del credo de Ahl al-Sunna wa al-Jama‘a.
La postura atribuida a Sidi Mohamed Lahjouji
Un argumento central del texto se toma del sabio Sidi Mohamed Lahjouji, presentado como uno de los historiadores y autoridades importantes de la vía tijaní.
Él abordó la afirmación común de que la vía tijaní puede otorgarse a cualquier musulmán que la solicite, sea libre o esclavo, obediente o pecador, varón o mujer, anciano o joven. Según la interpretación de Lahjouji, el término “musulmán” en ese contexto no es irrestricto. Antes bien, debe entenderse dentro del marco del islam suní sano, y no como si incluyera toda afiliación sectaria sin condición.
Con base en esa lectura, la vía tijaní, en esta interpretación, no debe transmitirse a quienes se adhieren a doctrinas tenidas por desviadas de la ortodoxia suní. El argumento aquí no es la exclusión social por sí misma, sino la coherencia doctrinal: la Tariqa está arraigada en un credo determinado, y ese credo no puede redefinirse importando premisas teológicas contradictorias.
La cuestión de los Compañeros del Profeta
Uno de los temas más contundentes del texto es el lugar de los Compañeros del Profeta, la paz y las bendiciones sean con él.
El argumento sostiene que el Sīdī Aḥmad al-Tijānī consideraba la veneración de los nobles Compañeros como un principio doctrinal mayor. Por esa razón, toda postura que implique atacar, menospreciar o vilipendiar a los Compañeros se presenta como fundamentalmente incompatible con el espíritu y las enseñanzas de la vía tijaní.
Este punto se enfatiza particularmente porque el texto asocia doctrinas chiíes con posturas negativas hacia varios Compañeros principales, entre ellos Sayyidina Abu Bakr al-Siddiq, Sayyidina ‘Umar ibn al-Khattab, Sayyidina ‘Uthman ibn ‘Affan, Sayyida ‘A’isha y otros, que Allah esté complacido con todos ellos.
En la perspectiva suní-tijaní aquí reflejada, la falta de respeto hacia los Compañeros no es un asunto secundario. Es una línea roja. La vía se edifica sobre el amor al Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y eso incluye la reverencia por sus Compañeros.
Un relato sobre el propio Sīdī Aḥmad al-Tijānī
El texto también cita un relato atribuido al sabio Sidi Ahmed ben Ayachi Skiredj. En ese relato, un sabio del Oriente Medio llegó a Fez durante la vida del Sīdī Aḥmad al-Tijānī y pidió recibir el wird de la vía.
Según el relato, el shaykh se apartó de él y ni siquiera se volvió hacia él. Cuando su compañero Sidi al-Ghali Abu Talib preguntó después por qué, el shaykh habría explicado que aquel hombre menospreciaba a algunos de los nobles Compañeros del Profeta, la paz y las bendiciones sean con él.
A continuación se cita al shaykh diciendo, en esencia: ¿cómo podría dar su wird a alguien que menosprecia a uno de los nobles Compañeros del Profeta?
En el marco del artículo, este relato funciona como una prueba fundacional: la cuestión no es una polémica reciente, sino un asunto ligado a la integridad doctrinal de la vía tal como la han entendido sus propios كبار العلماء y transmisores.
El caso de “Narjissa Anbariya”
Otra cuestión planteada en el texto es el uso de la invocación conocida como Narjissa Anbariya.
Según la preocupación expresada, algunos han intentado usar este texto como prueba de que la vía tijaní es compatible con doctrinas religiosas chiíes, especialmente porque contiene formas de
invocación vinculadas a figuras sagradas veneradas. Algunos incluso afirmaron que el texto provenía del propio Sīdī Aḥmad al-Tijānī y que fue transmitido a través de Sidi Ibrahim Riyahi.
El artículo rechaza esa afirmación de manera tajante.
En su lugar, sostiene que Narjissa Anbariya fue compuesta por el gran sabio tunecino Sidi Ibrahim Riyahi antes de su entrada en la vía tijaní, cuando aún estaba afiliado a la vía shadhilí. Por lo tanto, no debe tratarse como una letanía tijaní, ni como evidencia de una alineación doctrinal tijaní con las enseñanzas chiíes.
El texto además informa que, cuando se preparó la recopilación Ahzab wa Awrad, esta invocación se incluyó por error. Una nota marginal manuscrita atribuida a Sidi Ahmed ben Ayachi Skiredj corrigió explícitamente esa inclusión y declaró que la pieza no provenía ni del Sīdī Aḥmad al-Tijānī ni de sus compañeros, sino de Sidi Ibrahim Riyahi antes de su afiliación tijaní.
Esta aclaración es importante para preservar la exactitud textual y evitar confusiones doctrinales posteriores.
Un llamado a la responsabilidad de los sabios
Uno de los rasgos más llamativos del material es su lamento repetido: ¿dónde están los sabios responsables de la vía tijaní, y qué plan concreto han presentado para responder a este desafío?
Esa pregunta sigue siendo altamente pertinente. La confusión doctrinal rara vez se difunde allí donde la educación es sólida, los sabios están presentes y la comunidad está arraigada en una enseñanza sana. Se difunde donde el analfabetismo religioso es generalizado, donde el árabe y la erudición islámica son débiles, y donde se permite que la desinformación circule sin una corrección seria.
La respuesta propuesta, por tanto, no es ruido, ni ira, ni una reacción basada en consignas. Es la erudición. La vía necesita a sus juristas, maestros, historiadores y pensadores. Necesita a quienes puedan explicar su credo, aclarar sus condiciones, defender su herencia textual y educar a los discípulos con sabiduría y firmeza.
Lo que debe preservarse
La preocupación central del artículo es que la vía tijaní permanezca como siempre ha afirmado ser: una vía suní de conocimiento, disciplina, reverencia, claridad y refinamiento espiritual.
En esta visión, preservar la vía exige preservar varios fundamentos:
fidelidad a Ahl al-Sunna wa al-Jama‘a
respeto por los Compañeros del Profeta
claridad sobre lo que pertenece a la vía y lo que no
vigilancia ante doctrinas importadas presentadas bajo etiquetas engañosas
y un compromiso renovado con una educación religiosa seria
La cuestión, por lo tanto, es más amplia que un solo país.Ghana es un ejemplo urgente, pero la preocupación más amplia se extiende a otras partes de África Occidental y más allá.
Conclusión
El debate sobre el “chiismo tijani” en Ghana no es un desacuerdo interno menor. Se presenta como un desafío doctrinal que toca la identidad, la transmisión y la integridad de la vía tijani en uno de sus principales bastiones de África Occidental.
La postura académica tradicional reflejada en su material sostiene que la vía tijani está arraigada en el credo suní y no puede ser redefinida mediante la adopción de marcos teológicos no suníes. Esta posición se refuerza mediante la apelación a ulemas como Sidi Mohamed Lahjouji y Sidi Ahmed ben Ayachi Skiredj, mediante la centralidad de la reverencia por los Compañeros, y mediante la aclaración textual relativa a obras como Narjissa Anbariya.
Por esa razón, la respuesta adecuada no es el silencio. Es claridad, erudición, educación y orientación religiosa organizada. Si la Tijaniyya ha de permanecer fuerte, entonces sus eruditos y voces responsables deben seguir enseñándola como una vía de doctrina sana, de transmisión sana y de pertenencia sana.
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